El Shale Gas (2/3) Prospectos Mexicanos

México tiene un gran potencial energético. El simple hecho de compartir fronteras y prospectos geológicos con el país que tiene el primer lugar mundial de consumo de hidrocarburos y que actualmente está camino a la autosuficiente energética lo denota. De hecho, agencias de energía ponen a nuestro país como el cuarto lugar en reservas potenciales de Shale Gas a nivel mundial. Desafortunadamente, poco se ha hecho para desarrollarlo.

Los números comparativos presentados en el dictámen de la reforma lo confirman: “En lo que respecta a las cuencas no convencionales, y en particular de las “lutitas” que se encuentran en los Estados Unidos, al norte de los estados de Coahuila, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas (y por ende, con la misma historia geológica), en 2012 se produjeron 700 mil barriles diarios de petróleo y 26,900 millones de pies cúbicos diarios de gas. Para logar ese nivel de producción se otorgaron 9,100 permisos de perforación de pozos en este tipo de cuencas. Para ello se ha requerido de la participación de 170 empresas. En contrapartida, en México, Pemex ha logrado perforar alrededor de 25 pozos en un año y espera mantener esta cifra en el futuro.”

De hecho nuestra historia no va mucho más atrás, Pemex inició los trabajos exploratorios de Shale Gas-Oil a principios del 2010 e identificó 5 provincias geológicas con potencial para producir hidrocarburos en un área prospectiva de 43 mil kilómetros cuadrados: en Chihuahua, Sabinas-Burro-Picachos, Coahuila, Burgos, Tampico-Misantla, Tamaulipas y Veracruz. Pero no fue hasta abril del 2013 que Pemex empezó a producir del primer pozo de Shale Gas a poca distancia de la frontera en la cuenca de Burgos.

Fuente Pemex

Fuente Pemex

Obviamente la pregunta es ¿por qué no se han aprovechado todo estos prospectos?. La respuesta fácil que se nos ha presentado, es que la extracción de esta fuente no convencional es de baja rentabilidad, según lo tratamos en el artículo anterior. Constitucionalmente la única empresa que puede dedicarse a la extracción es Pemex y puesto que sus recursos están muy limitados por la Secretaría de Hacienda, esta actividad pasó a segundo término.

El problema es que no podemos continuar con este nivel de explotación dado que el panorama es poco alentador. A niveles macroeconómicos, gran parte de la estabilidad económica de nuestro país depende de la renta petrolera que deja la exportación de hidrocarburos. Si EUA se vuelve exportador dentro de 10 años, se aumenta la posibilidad de que tengamos un déficit energético y pasemos de exportadores a importadores netos de petróleo (como lo somos hoy de gas). En este caso,  ¿cómo vamos a suplantar ese ingreso económico?

La situación actual también es compleja. Hoy en día la demanda de gas importado llega a superar la oferta y esto produce apagones en diferentes industrias de nuestro país, las llamadas alertas críticas. Este recurso que sirve como motor para muchas industrias, para que la CFE genere electricidad, para que tu y yo cocinemos, entre muchos otros; el día de hoy se tiene que racionalizar.

La propuesta de la Reforma Energética en este sentido es: “Si se lograra perforar 5 mil pozos en yacimientos de lutitas, que demanda una inversión de 25 mil millones de dólares por año, se abatirían las importaciones de gas natural, se garantizaría el abasto de este combustible a la industria y se dotaría a la CFE de todo el gas que necesita permitiéndole transferir a los usuarios ahorros en las tarifas del 50% al 65%” Pero la cuestión no es tan sencilla.

Perforar es sólo la punta del iceberg. Actualmente también padecemos por falta de capacidad de transporte, almacenamiento y distribución para completar la cadena. Aún resolviendo todo esto, vamos a tener problemas para poder sustentar a la industria con toda el agua necesaria para el “fracking”. Para ponerlo en perspectiva, la Alianza Contra el Fracking menciona que se requieren de 9 a 29 millones de litros para fracturar un solo pozo. Las matemáticas se vuelven alarmantes cuando multiplicamos estos números por los 27 mil, que es la cantidad de pozos que se pretende perforar. ¿De dónde va a salir toda esta agua, o más bien, a quién se la vamos a quitar? ¿Existen otras alternativas? De igual importancia es también considerar el tema de seguridad en nuestras fronteras donde se encuentra la mayoría de estos recursos. ¿Cómo vamos a poder atraer a la iniciativa privada para que opere en medio de una zona de “guerra”?

En resumen, los prospectos mexicanos para la industria de Gas Shale son muy alentadores si la teoría lleva a la práctica. Se estima que este recurso sea el primero en fluir 2 años después de que se firmen los primeros contratos (contra 11 años promedio para proyectos de aguas profundas).  Esto traería beneficios en términos de inversiones, empleo, recaudación y desarrollo económico regional. La misión ahora es convertir este hipotético en capacidad de ejecución y acceso a tecnologías por parte del gobierno y pueblo mexicanos. Es por eso que en la tercera y última entrega de esta serie analizaremos cómo podemos prepararnos para que del plato a la boca, no se caiga la sopa.

FIN

Este artículo fue publicado el 27 de Diciembre, 2013 en el periódico Vanguardia de Saltillo, Coahuila.

http://www.vanguardia.com.mx/columnas-elshalegas(23)-1914992.html



Categorías:Gas Shale

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2 respuestas

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  1. El Shale Gas (3/3) ¿Qué Hacer? « Apuntes sobre Energia

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