Noruega y el Reino Unido: Equilibrio y Desarrollo Social

En todos los países con recursos minerales en vías de desarrollo, el estado siempre juega un papel activo en la explotación de dichos recursos. Aunque nadie se escapa de la presión capitalista neoliberal en este mundo globalizado, es necesario no desatender las necesidades de la sociedad en aras de los intereses del capital extranjero. El hecho de poseer hidrocarburos no es garantía de éxito para el país que los tenga en su subsuelo. Contrario al sentido común, existen muchos casos en los que  la maldición del recurso ha aminorado el crecimiento económico de un país vasto en recursos comparado con otro sin recursos o, en el peor de los casos, el petróleo ha sido eje central en algunos Estados Fallidos.

El dictamen de la reforma energética llega a nosotros con muchas lecciones aprendidas por distintos países que han podido superar esa “maldición”.  Uno de los casos más mencionados es el de Noruega, país que inspiro los modelos de desarrollo colombiano y brasileño y a la vez comparte los yacimientos petroleros del Mar del Norte con distintos países, especialmente el Reino Unido. Lo interesante es que la realidad de entre ellos es muy diferente.

Fig.1: Zonas económicas exclusivas en el Mar del Norte.

Fig.1: Zonas económicas exclusivas en el Mar del Norte.

En vista de que nosotros compartimos con EUA distintos yacimientos tanto en tierra como en el golfo, es importante considerar la experiencia europea. El profesor Andrew Cumbers de la universidad de Glasgow en Escocia, analizó el contexto histórico de la industria petrolera en ambas naciones y menciona que gracias a que Inglaterra fue la primer nación en industrializarse completamente, su gobierno hegemónico fue el primero en alinear los intereses de su Estado con los de sus dos compañías petroleras (Shell y BP). Su política exterior con el Medio Oriente se basó en asegurar reservas baratas de petróleo, y por ende su seguridad energética en el proceso de industrialización. A su vez, Londres se convirtió en el centro financiero mundial de intercambio de barriles en busca de retornos en el corto plazo. En resumen, el desarrollo de su industria petrolera ha sido impulsado por el deseo de utilizar las ganancias de la renta petrolera con fines macro-económicos. Gracias a esto, las puertas de su industria se abrieron a aquellas compañías que pudieron bombear petróleo lo más rápido posible.

Por su parte, Noruega llega tarde al proceso de industrialización y por ende a los juegos coloniales. Su Estado se enfoca en tomar un papel empresarial al estimular el desarrollo industrial a través de empresas mixtas que en el corto plazo transfirieron su tecnología a la nación. En cuanto a contenido local, el Estado exige que poco a poco sean solo los noruegos quienes dirijan las operaciones, y paulatinamente la vasta mayoría de sus habitantes entran en algún sindicato de trabajadores. En resumen, el desarrollo exitoso de la industria energética en este país se debe a un fuerte consenso social demócrata que vela por el beneficio de su comunidad, de su desarrollo industrial y el equilibrio entre el Estado y la sociedad en el largo plazo. Aunque el agotamiento de sus reservas se basa en el bienestar social como prioridad, sus regímenes fiscales son lo suficientemente atractivos para la inversión extranjera.

El resultado después de décadas de desarrollo de la industria petrolera en el Mar del Norte es un Reino Unido muy disparejo si lo comparamos con Noruega en base al índice de igualdad (coeficiente GINI) de las naciones en la OCDE. Aunque ambos han pasado el pico de su producción teorética (Peak Oil), Noruega tiene reservas para mucho más tiempo y al día de hoy exporta gas a los ingleses. Probablemente el logro más importante es el establecimiento de un fondo soberano para el retiro de todos los Noruegos que hoy alberga alrededor de $160 mil dólares per cápita, a lo cual también se pretende crear un fondo similar en México.

Si bien Inglaterra tiene más de 63 millones de habitantes muy heterogéneos y Noruega tiene sólo 5 millones muy homogéneos, lo que debemos de aprender es que lo importante no es la cantidad, ni las diferencias físicas entre una sociedad, lo que importa es la homogeneidad intelectual, el bien común. Si Inglaterra tiene muchas similitudes con Estados Unidos, la realidad Mexicana comparada con la Noruega es muy diferente. El principio subyacente que nuestros legisladores deben entender es ese equilibrio entre desarrollo social y los intereses del capital extranjero. El día de hoy nos encontramos en los principios de la reforma energética y hay mucho por hacer.  Esperemos que todas las buenas intenciones planteadas en el Dictamen se traduzcan en tajadas concretas a la comunidad a través de la reforma secundaria, de lo contrario, estará en la sociedad exigir que así sea.

FIN

Este artículo fue publicado el 31 de Enero 2014 en el periódico Vanguardia de Saltillo, Coahuila.

http://www.vanguardia.com.mx/columnas-noruegayreinounidoequilibrioydesarrollosocial-1935399.html



Categorías:Desarrollo Social, World Oil

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4 respuestas

  1. Muy interesante y oportuno! Felicidades y gracias por compartir estos contenidos tan valiosos.

  2. Muy interesante el contexto de ambos países. Creo que hay mucho que aprender de la experiencia ajena y sobre todo exigir como población que los recursos obtenidos sean utilizados adecuadamente para el desarrollo social.

  3. Muchísimas gracias por sus comentarios… Saludos!

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