Las Energías Renovables – Intro

Las energías renovables son aquellas que se obtienen de fuentes naturales teoréticamente inagotables ya sea por la inmensa cantidad de energía que contienen, o porque son capaces de regenerarse por medios naturales[1]. Los principales tipos de energías renovables son: solar, hidráulica-mareomotriz, biomasa-biocombustibles, eólica y geotérmica (los invito a abrir los links para mayor información). Sus ventajas son evidentes: el beneficios al medio ambiente y su potencial.

Respecto al medio ambiente, las energías renovables representan la alternativa ecológica a los combustibles fósiles dado que no producen Gases de Efecto Invernadero (GEI) y por ende ayudan a revertir el cambio climático creado por la revolución industrial. A su vez, su uso reduce costos asociados con la contaminación y el impacto a la salud del uso de recursos como el petróleo, el carbón y el gas. Recursos que en el 2012 aportaron 59.7% de las emisiones de GEI en México, y consigo trajeron fenómenos extremos como la intensidad de tormentas, inundaciones, incendios y sequías. De hecho, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) estima que en México 27 millones de habitantes viven en municipios de alta vulnerabilidad a eventos climáticos, lo cual representa 56.76% de los municipios del país[2].

En cuanto a su enorme potencial, basta observar la siguiente gráfica. El cuadro azul superior representa el consumo mundial de energía anual, los siguientes recuadros explican las reservas de diferentes tipos de energía.

Potencial de reservas de Energía - National Petroleum Council 2007.

Potencial de reservas de Energía – National Petroleum Council 2007.

Y si son tan maravillosas y tenemos tanto potencial ¿por qué dependemos principalmente del petróleo? Obviamente cada recurso tiene sus desventajas particulares, pero el impedimento primordial de las energías renovables es principalmente económico gracias a la relativa facilidad de extracción, almacenaje y transportación de los hidrocarburos durante el último siglo. Para empezar, la densidad por barril de petróleo para producir una unidad de energía (btu) es significativamente mayor a la mayoría de las energías renovables. Por ejemplo, un barril de gasolina tiene alrededor de 35% más contenido energético de que un barril de etanol[3]. Esto, aunado a otros factores de producción, se traduce en un costo 23% mayor al compararlo en unidades de gasolina equivalentes[4]. Lo cual, al llevarlo a una escala macroeconómica, explica nuestra dependencia.

Producción mundial de energía primaria, 2011

Producción mundial de energía primaria, 2011

El problema de los factores anteriores es que sólo describen un beneficio en un plazo limitado y no se toman en cuenta los problemas de contaminación y cambio climático descritos anteriormente. No obstante, los costos de generación a partir de energías renovables han disminuido drásticamente en los últimos años, fruto del impulso que se ha dado en muchos países a la instalación de este tipo de fuentes energéticas, y el camino recorrido en las curvas de aprendizaje[5]. Aún así, todavía hay mucho por recorrer para una generación a gran escala con costos competitivos. Se requiere de infraestructura, inversión, alta tecnología, voluntad política y lo más importante: conciencia. Ojo, cabe resaltar que los subsidios no son necesariamente la solución. Como punto comparativo, en Venezuela los subsidios políticos a la gasolina han incrementado substancialmente el déficit del país, mientras que en México los subsidios a gas licuado de petróleo (gas L.P.), electricidad y gasolinas representaron 1.15 billones de pesos[6] del 2005 al 2011.

Aún así, las energías fósiles seguirán siendo la base del desarrollo económico mundial durante las siguientes décadas[7]. Lo que tenemos que hacer es utilizar las bondades del petróleo como palanca para diversificar la canasta energética. De lo contrario, se seguirá cayendo en todo tipo de dificultades ambientales y monopolísticas al depender de un solo recurso. Es por eso que una Reforma Energética no podría ser tal si sólo nos abogamos por hablar de los hidrocarburos. Lamentablemente este tema no es prioritario dado que la mayoría se ha enfocado en el gas shale y las aguas profundas. Pero si nos basamos en la ley de la conservación de la energía, la cual afirma que la energía no puede crearse ni destruirse, sólo se puede transformar de una forma a otra, lo que hay que entender es que la reforma energética no es necesariamente una intersección entre un tipo de energía y otra. Una cosa es impulsar una industria extractiva para generar una renta petrolera y otra cosa es generar energía para el país. Afortunadamente en México sí tenemos planes para diversificar nuestro consumo energético hacia fuentes de energía renovables, y para discutirlos, los invito a leer el siguiente artículo.

FIN

[1] Educación medioambiental – Energía renovable 

[2] CIDAC – RENOVANDO EL FUTURO ENERGÉTICO DE MÉXICO

[3] Alternative Fuels Data Center – Fuel Properties Comparison

[4] Alternative Fuels Data Center Average Retail Prices in the U.S. (Jul-2014)

[5] PwC, Climate Works Foundation, Iniciativa Mexicana para las Energías Renovables (IMERE) y World Wildlife Fund (WWF) – Plan Integral para el desarrollo de Energías Renovables.

[6] Ibid 2.

[7] EGADE – Energías Renovables para la competitividad en México.



Categorías:Energías Renovables

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